En el diagnóstico del cáncer, además de la palabra que golpea como un mazazo, comienza una travesía llena de incertidumbre física, emocional y vital. Para quienes la recorren, la Fundación UAPO —Unidad de Apoyo al Paciente Oncológico— ha irrumpido como un faro de esperanza, proponiendo algo tan sencillo como revolucionario: tratar el cáncer también con movimiento, con nutrición y con acompañamiento humano.